Cambiar el Sufrimiento por Placer

Como norma el hombre sufre más de lo que experimenta placer. ¿Cómo puede eliminar su sufrimiento? Una manera importante es mediante la repetición de palabras sagradas. Cuanto más se practica, más su atmósfera cambia. Una condición santa lo rodea trayéndole placer y paz. A medida que continúa, llega a los océanos de placer sin fin de la Presencia Divina.


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Sheij Nazim Adil al-Haqqani an-Naqshibendi, Sohbat del 7 de junio del 1984.

Audhu Billahi min ash-shaitani rayim. Bismillahi r-Rahmani r-Rahim. La hawla wa la quwwata illa billahi l-Aliyyu l-Azim.

En el Nombre de Allah Todopoderoso, Todo Misericordioso, Más Benéfico y Más Munífico, el Señor de los Hijos de Adán, nuestro Señor, el Señor de los Mundos, el Señor de los Universos. Oh mi Señor, Oh mi Dios, Oh mi Dios Todopoderoso, somos siervos débiles. No estoy pidiendo que nos dé paciencia, ¿entienden lo que es paciencia? Sabur, paciencia. Estamos exentos de ella. Ser pacientes es muy pesado para nosotros, por eso siempre pido los favores de nuestro Señor y estar agradecido de Él.

Ser pacientes es para Profetas y Santos, no es para todo el mundo. Nosotros somos abidu ihsan -lo decimos en árabe-. Abidu ihsan: somos siervos de Sus favores y no podemos soportar cargas pesadas. En cambio, todos los anbiyas/profetas soportaron de principio a fin las pesadas cargas de sus naciones, fueron pacientes y agradecidos con su Señor.

Ma’dhalik – aún así, todos, casi siempre, necesitamos ser pacientes, ya que Allah Todopoderoso creó a Adán -que la paz esté con él- del barro, y antes de insuflarle Su Santo Espíritu, lo dejó tendido en el Paraíso, donde dejó caer sobre su cuerpo matar huzn (tristeza), una lluvia de tristeza de 40 años, y luego, un año de lluvia de placer. Así, frente a 40 años [de tristeza], un solo año de agradecimiento. Sí, deben ser pacientes por 40 años. Puede que tras 40 eventos de sufrimiento, les toque uno de placer. Esa es la regla para los Hijos de Adán sobre la Tierra mientras vida tengan, pero ellos deben trocar ese sufrimiento por placer. Ese cambio es importante, pero ¿quién puede efectuarlo?

No pueden cambiar sus penas bebiendo vinos y licores. ¿Piensan que así las cambiarán por placer? Eso es una locura, porque así solo obtendrán más sufrimiento. Entonces, ¿de qué forma podrían trocar sus penas por placeres? Uno de los principales propósitos de los Profetas fue enseñar a la gente a tornar sus sufrimientos en placer. Hay un dicho del Santo Profeta -que la paz esté con él- cuyas palabras coinciden con las que Adán le pronunció a sus hijos, y son sobre el placer espiritual. Puede que el cuerpo sufra, pero para quien logra liberar el alma eso será un placer; el sufrimiento corporal se tornará en placer.

Vivimos en un tiempo en el que la mayoría de las personas sufren. Desde que llegué a Londres, Inglaterra, muchas personas se acercan diariamente para hablar o quejarse de lo que les aflige. Es una regla que los Hijos de Adán sufran a lo largo de sus vidas; y sufrirán más aún en nuestro tiempo.

También el Último Profeta -que la paz esté con él- vino a enseñar a la gente cómo cambiar la pena por el placer: pueden hacerlo pronunciando palabras sagradas, pueden hacerlo pensando en el Señor o meditando y pueden hacerlo con sus obras y acciones. Pero lo más importante que pueden hacer para trasponer esta vida es la meditación. Tanto como puedan meditar, tanto se encontrarán a sí mismos en otro mundo. En primera instancia se encontrarán a sí mismos fuera de este mundo solo espiritualmente, pero cuando superen ese nivel, también podrán llevar el cuerpo junto al alma a ese otro mundo, y permanecer allí tanto como quieran.

Necesitamos practicar desde el primer paso e ir subiendo, eso es importante para nuestro cuerpo físico y espiritual. Y el primer paso que nos lleva al placer, a estar complacidos, son las palabras sagradas que Allah Todopoderoso le envió a Sus siervos desde el principio, desde Adán -que la paz esté con él-, y que cada Profeta dijo y ordenó a su nación decir: “No hay dios, excepto Allah”, lo que originalmente se dice “La ilaha illa Allah”, porque en los Cielos está escrito con esas palabras. “La ilaha illa Allah” – “No hay dios, excepto Allah”. Esas palabras sagradas confieren placer a sus corazones cuando las repiten. Cada vez que las repitan sus corazones obtendrán placer. Repetir ese tipo de palabras nos da placer y nos lleva a otra atmósfera; rápidamente transforma nuestro alrededor, envolviéndonos en una atmósfera sagrada.

Luego, podemos efectuar obras que den satisfacción y paz a nuestros corazones. La oración nos da satisfacción y placer; aun si todo lo que nos rodea es sufrimiento, [la oración] puede introducirnos en una atmósfera de placer. Y luego, pueden ampliar la práctica con la meditación. Todos los Profetas lo hacían y todos los santos lo hacen – se hacía y aún se hace.

Si se retiran de esta atmósfera cargada de aflicción, podrán encontrarse a sí mismos en la Divina Presencia, que está colmada de placer. En la Divina Presencia hay un interminable océano de placer, y ustedes pueden alcanzar ese océano. Si toman aunque sea una gota de ese placer, no tendrán más tristeza en esta vida ni en la otra, ¡nunca más! Deben intentar tomar aunque sea la porción mínima de ese océano de placer, porque no hay sufrimiento, sino interminable placer en la Divina Presencia.

La meditación también le dará placer al cuerpo, porque cuando el corazón está totalmente complacido, cada gota de sangre que corre por las venas lleva placer a las células del cuerpo. En el primer paso de la meditación, escucharán lo que el corazón dice, lo escucharán decir “Allah, Allah, Allah”, y eso les dará placer -tanto al corazón como a cada gota de sangre, de la primera a la última-. Practiquen tanto como puedan, salir de esta atmósfera para entrar a la atmósfera Divina, a la que podrán acceder en todo lugar y en todo momento.

Por eso, el Profeta -que la paz esté con él- habló sobre un grupo de personas de su nación que jamás sufriría. Todo sufrimiento está en la Tierra y entre las personas, pero ellos siempre estarían por encima de ese nivel. Entonces, todas las prácticas que el Profeta nos trajo para adorar y recordar a Allah nos ayudan a elevarnos del nivel del sufrimiento al nivel del placer.

Yo estaba con mi Gransheij en Meca – Allah da más honor a La Meca y a quienes la visitan. Mientras circundábamos la Sagrada Kaba, la gente se disputaba a empujones y jalones. De repente, él me tomó del brazo y me elevó por encima de esa gente. Entonces me vi en el tope junto a mi Gransheij, y vi que unas personas se dieron vuelta. Mi Gransheij y yo estábamos entre ellos, que eran calmos y vestían de blanco, como si fueran ángeles. Ninguno de ellos le hacía daño al otro; eran como mariposas. Mientras abajo había trifulca entre la gente, ahí había mariposas. Eran como mariposas, así, así – nunca vi dónde posaban los pies.

Mi Gransheij me dijo: “Mira hacia arriba”, entonces vi a un tercero y a un cuarto tomar la misma dirección hacia el Cielo, que estaba repleto de siervos de nuestro Señor. Son Hijos de Adán y ángeles a la vez, y suben hacia la Bayt-ul Mamur: la Sagrada Kaba del Primer Cielo es para ellos. Él me mostró el nivel de esas personas: cuando dejamos el nivel de la riña entre la gente y subimos al segundo nivel, damos con un nivel de calma y paz.

Ellos tienen su mundo, que no es el nuestro. Si ustedes se contentaran con todo, podrían trasladarse desde este mundo al de ellos, a sus países y territorios. Ellos son gente tranquila. A nosotros nos monta el ego, en cambio, ellos montan sus egos y son calmos. Aquí discutimos y peleamos, pero allá no hay nada de eso, porque ellos conocen su camino – “Wa kullun fi falakin yasbahun” (36:40), todos navegan en su propia órbita sin hacer daño a nadie.

Ellos son Budala, Nujaba, Nuqaba, Awtad y Akhyar, cinco grupos de personas que viven en ese lugar, detrás del Jabali Qaf / Monte Qaf. Entonces, quienes siguen el entrenamiento que el Profeta nos trajo, quienes siguen los pasos de los Profetas o de los herederos de los Profetas -es decir, los Awliya/Santos-, alcanzan ese territorio de no-sufrimiento, de no-tristeza. Esos serán llevados a interminables océanos de placer, a esos les lloverán océanos de placer – de ahí será la lluvia que caiga sobre ellos.

Y ese camino está abierto para ustedes también, pero si escuchan a sus egos no podrán tomarlo. Mientras más escuchen a sus egos menos podrán llegar, por eso Allah Todopoderoso dice: “Deja tu ego, entonces ven a Mí. No vengas con ese perro que llora, grita y ladra, déjalo y ven a Mí”. Eso es importante saberlo: es lo que todos los Profetas vinieron a enseñar.

Y como este mes es sagrado, es un buen chance para todos los que piden ir a ese lugar de calma, a ese territorio de paz, o que piden obtener al menos una gota de los océanos de placer. Si alguien toma aunque sea una gota de esos océanos de placer, nunca volverá a estar triste aquí ni en el Más Allá. Ya no habrá más tristeza ni sufrimiento para esa persona. Y esta es una buena oportunidad para alcanzar ese punto, practicando mientras ayunamos en el Ramadán. Allah Todopoderoso ordenó desde el principio, desde el primer hombre hasta el último, cambiar el sufrimiento por el placer por medio del ayuno, ya que el ayuno nos ayuda a dominar al ego. Y a ese territorio no pueden llegar en barcos, aviones, cohetes o cometas; así nunca. Solo pueden llegar sobre su ego.

Este es un conocimiento importante y que todos podrían necesitar, porque la aflicción ya cubrió el mundo entero. Si no sufren por sus propias condiciones, sufren por lo que ven todos los días en el noticiero de la televisión y otras emisiones, en periódicos y revistas. Allí ven o leen o escuchan que millones o billones de personas sufren, y como no están hechos de hierro y mínimamente tienen un corazón, eso los hará sufrir. Entonces, necesitamos un conocimiento como este, que de vez en cuando nos haga salir del nivel del sufrimiento y saque nuestras cabezas hacia afuera, como quien cae al mar y sube a la superficie por falta de aire. Necesitamos de estos métodos -ya sea el de recitar, obrar o meditar- y debemos saberlos, porque si no salimos de vez en cuando -aunque sea por unos minutos- de este nivel, la opresión sería demasiada y rápidamente nos derrumbaríamos y nos destruiríamos a nosotros mismos.

Entonces, diariamente debemos tomarnos el tiempo de recitar algunas palabras santas. Pueden pronunciarlas en sus propias lenguas, pueden decir tanto “Oh mi Señor” como “Ya Wadud”. Pregunté con cuál nombre común podríamos hacer zikr y Gransheij me dijo: “Ya Wadud, Ya Wadud”. Ese es un nombre muy dulce, porque señala el amor de nuestro Señor y significa “Quien le da a todos Su Amor Divino”. Allah Todopoderoso le dio a todas las criaturas de Su Amor Divino. Ese nombre sagrado aumenta el grado de amor de las personas para que estas se acerquen a Su Divina Presencia. Pueden recitar “Ya Wadud” todos los días a partir de 100 veces. Si pueden hacerlo en soledad y en un lugar sereno o por la noche, este [nombre] los llevará del mundo del sufrimiento al mundo del placer – a un mundo que los colmará de placer. Y esas 100 veces bastarán para remover su tristeza durante 24 horas.

Que hagan sajda (postración) quienes saben postrarse, o que se pongan de rodillas -no importa la forma- para estar con su Señor. También los cristianos y judíos pueden lograr esa conexión con su Señor, diciendo: “Oh mi Señor, Tú eres mi Señor, y estoy en Tu Divina Presencia”. Eso les dará paz y felicidad. Ellos también pueden meditar unos cuantos minutos. En la misma medida en que puedan hacerlo, saldrán de esta atmósfera [para entrar] en la atmósfera Divina. La meditación les quitará todas las cargas que llevan sobre sus hombros, y las tirará lejos. Entonces, la necesitamos. Y con más ahínco, los que piden trocar sus aflicciones por placer, o disipar sus tristezas y cambiarlas por placer, deben mantener esta práctica que es muy simple. Cuando mejoren en ella, puede que se topen con alguien que los tome por el brazo y los lleve a esas Tierras Sagradas donde llueve placer de los océanos de placer.

Y decimos: “Alhamdulillah, Alhamdulillah wa Shukrulillah”. Decirlo otorga placer, y mientras más lo digan, más placer obtendrán. “Alhamdulillah, Alhamdulillah wa Shukrulillah”. Y es que con esto decimos: “Oh nuestro Señor, estamos complacidos contigo”, entonces Él nos complace. “Alhamdulillah, Alhamdulillah wa Shukrulillah”. “Astaghfirullah, Astaghfirullah, Astaghfirullah”, y esto les quita todo sufrimiento. Allah nos lleva, Hu… a interminables océanos de placer. Amén. Y retira toda aflicción de nuestro círculo y de nuestro alrededor.

Bi hurmati-l Habib, bi hurmati-l Fatiha.

 
 

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